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El Ojo del Maniquí

Sin Titulo...

La consternación ha llegado a mi casa desde ayer, cuando en las noticias se informaba que la salud del Papa había empeorado. Yo no veía a mis papás asi desde hace ya mucho tiempo, a mi madre hace díez años cuando mi abuela agonizaba después de permanecer un par de meses en cama a consecuencia de una caída y tres meses después cuando mi abuelo a causa de la tristeza se murió asi nomás de repente, una madrugada de julio. A mi padre desde aquel febrero del 98 cuando mi madre enfermó y a causa de una arteria estuvo a punto de tener un infarto cerebral.
Uno pensará que suena exagerado lo que cuento pero es real. A veces he pensado en que la Fé en verdad puede mover montañas, y la Fé de mis padres es tan grande que ni aún en esos momentos difíciles que en casa hemos pasado se han doblegado ni han dejado sobre todo de creer en "eso" que a veces no termino por entender.
Cuando hablo de Fé, no sólo me refiero a la religión, me refiero a ese motivante que uno necesita para poder vivír, ese combustible que el alma necesita para que no dejemos de andar, ese estimulante que utilizamos para no cortarnos de un tajo las venas.
Veo a mis padres tristes, melancólicos, reflexivos, sólo ellos entienden mejor que yo lo que están sintiendo, pero yo, aunque no soy muy apegado a la iglesia creeme que no me deja de conmover.

Axxur
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1 comentario

Marenia -

Me gustan tus reflexiones y comparto tu idea sobre la fe, la fuerza de volundad que tenemos en nombre de ella es la que ha llevado al mundo a crecer, y la falta de la misma a destruirlo.
Creo que indagar sobre qué buscamos y qué queremos en nuestra vida, los retos por delante... es lo que nos lleva a alimentarla.
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